El otro día os comenté, que los mosquitos me invaden la habitación, que estoy en plena guerra con ellos... que incluso la estaba perdiendo. Me han tenido muchas noches en vela, me he despertado llena de picaduras o incluso podía contar la masacre de 10 picaduras mientras jugábamos al ¡Bang!. Incluso me echaron de mi habitación haciéndome dormir al sofá, donde es zona neutral y ahí no de producen ataques.
Pero hoy (de hecho, hace escasos 5 minutos) se han girado las tornas, la balanza empieza a inclinarse hacia mi lado. Ha entrado un mosquito (o bicho, al fin y al cabo) negro como el demonio, de tamaño como los mosquitos tigre -aunque para el Tío Tom sería gigantesco-, y se ha dedicado a pasear por mi habitación hasta que ha decidido venirse directo hacia mi cara, cual kamikaze se tratase. Y esta vez, he sido más veloz. Le he dado un manotazo de los que hacen historia, me he ido a por el insecticida y le he rociado hasta que ha acabado agonizando. Su destino final: la basura. Aún no está todo perdido...
Mosquitos 1 - Irene 1
P.D: los enclaustramientos es lo que tienen. Es lo más interesante que me ha pasado en muchos dias